Lecciones del confinamiento: apoyo a la enseñanza y el aprendizaje inclusivos para todos

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Las lecciones clave de los confinamientos apuntan al papel fundamental de los centros educativos para llegar y enseñar a todo el alumnado, así como para apoyar el acceso del alumnado al plan de estudios, el compromiso con sus compañeros y las relaciones positivas con sus docentes. La Dra. Kate de Bruin y el profesor Umesh Sharma, de la Universidad de Monash, explican cómo la pandemia ha reforzado la inclusión.

El año pasado, la experiencia educativa de los niños y niñas de todo el mundo se vio interrumpida y 2021 promete más de lo mismo. Los confinamientos periódicos han causado dificultades a profesorado, alumnado y familias: estrés y ansiedad, desinterés del alumnado y problemas de organización tanto para los centros educativos como para las familias a la hora de hacer malabares con los acuerdos de apoyo a distancia. También surgieron nuevos retos para parte del alumnado más desfavorecido, como los que viven en pobreza, los que reciben cuidados fuera del hogar y los que tienen discapacidades. Entre estos desafíos se encontraban las dificultades de acceso a la tecnología para participar en el aprendizaje a distancia, el aislamiento de los compañeros de clase, así como la falta de apoyo para acceder al plan de estudios. A pesar de ello, no todo son malas noticias, ya que parte del alumnado y del profesorado progresó durante la pandemia. Esto sugiere algunas lecciones clave sobre el modo en que podemos comprometernos mejor con todos los estudiantes de forma que sea especialmente beneficioso para los estudiantes vulnerables, tradicionalmente considerados «de difícil acceso» o «difíciles de enseñar». 

Una de las lecciones está en el modo en el que el acceso a la tecnología puede garantizarse para todo el alumnado al completo. La división digital ha supuesto una desigualdad educativa durante mucho tiempo, pero la crisis sanitaria impulsó una mayor urgencia para abordar esta cuestión. Esto llevó a una solución que se promulgó de forma rápida a nivel político, en lugar de dejarlo en manos de organizaciones benéficas, como se había hecho anteriormente. Esto se debe a que, durante el cierre de los centros educativos, la exigencia de que todo el alumnado tuviera acceso a la tecnología y las barreras que experimentaban muchos dieron lugar a una importante cobertura mediática y a algunas innovaciones creativas en materia de política centradas en la equidad. Por ejemplo, en Australia, los Departamentos de Educación entraron en acción y se aseguraron de que el alumnado de los hogares más pobres recibiera ordenadores y acceso a Internet para poder participar en el aprendizaje en línea.

Otra lección está en el modo en el que se puede apoyar el acceso a las actividades y contenidos curriculares para diferentes estudiantes. Más allá del acceso básico a la tecnología por parte del alumnado, 2020 nos enseñó la importancia del modo en el que se utiliza. Por ejemplo, el profesorado utilizó la tecnología, como teléfonos inteligentes, y aplicaciones, como Zoom o YouTube, de forma creativa. También hubo espacio para impartir clases presenciales a distancia, así como para combinar el aprendizaje del alumnado que se encontraba dentro y fuera del centro educativo en pequeños grupos a través de entornos de aprendizaje en línea como Google Classroom. Se entregaron grabaciones de las clases a los estudiantes y eso funcionó muy bien para el alumnado con discapacidades. Podían acceder al material a su conveniencia y podían volver a ver la clase si no tenían clara alguna información. Este innovador modelo combinado de enseñanza presencial y en línea ha sido bien acogido por el alumnado con discapacidades y problemas de salud crónicos, que llevaban mucho tiempo solicitando dicho acceso, pero sin éxito; los centros educativos les decían que era demasiado difícil de conseguir.

Mientras que a muchos docentes el cambio a la enseñanza a distancia les resultaba estresante y les requería mucho tiempo, muchos otros demostraron una creatividad y flexibilidad impresionantes y adoptaron nuevas formas de trabajo. Algunos utilizaron soluciones altamente tecnológicas, como el intercambio de grabaciones de la enseñanza explícita de habilidades y contenidos o la creación de grupos de trabajo en entornos de aprendizaje virtuales. Otros innovaron utilizando soluciones de menor tecnología en los casos en los que el acceso a los dispositivos digitales y a Internet era más difícil. Ejemplo de ello es el profesorado de lugares remotos que utilizó la radio. Esto pone de manifiesto una importante lección de la pandemia: que el alumnado que no pueden asistir al centro educativo puede seguir beneficiándose del aprendizaje en línea y de la conexión con sus profesores y compañeros a través de soluciones tanto de baja como de alta tecnología.

Otra lección importante es la importancia de apoyar las relaciones y el bienestar en la educación. En 2020 escribimos sobre lo beneficioso que era esto para fomentar el sentimiento de pertenencia y el compromiso de todo el alumnado durante los periodos de aislamiento intensivo en los confinamientos. Es también beneficioso para ofrecer condiciones propicias para los estudiantes que necesitan un apoyo más intensivo tanto en el aprendizaje como en el bienestar. El uso de la tecnología por parte del profesorado durante los confinamientos para comunicarse de forma regular y mantener las relaciones con los alumnos vulnerables de forma individual y con las familias/cuidadores ha supuesto un modelo de apoyo que debería mantenerse con el tiempo para lograr una buena relación entre el hogar y el centro educativo. La investigación sobre el impacto del aprendizaje a distancia para el alumnado con discapacidad ha indicado que tales estratos de apoyo personalizados e intensificados son muy beneficiosos tanto para el aprendizaje como para el bienestar. No resultó sorprendente observar que la mayoría de los docentes que tuvieron éxito indicaron que el apoyo de su equipo de dirección del centro educativo o de los departamentos de educación fueron fundamental para innovar de forma autónoma y conseguir recursos suficientes.

A medida que avanzamos y salimos de la pandemia, no debemos olvidar que muchos centros educativos y docentes han hecho un trabajo extraordinario para mantener al alumnado comprometido y aprendiendo a pesar de todos los retos imprevistos. No fue una tarea sencilla, pero por primera vez, muchos docentes, centros y sistemas educativos introdujeron cambios rápidos y valiosos en la política y la práctica para apoyar la equidad en el aprendizaje. Es fundamental que honremos estos logros en la política y la práctica manteniéndolos para abordar las desigualdades existentes y transformar el sistema educativo a medida que avanzamos hacia la nueva normalidad que nos espera.


Kate de Bruin

La doctora Kate de Bruin es profesora titular de educación inclusiva en la Universidad de Monash. Investiga sobre las prácticas basadas en la evidencia a través de la política, los sistemas, los centros educativos y las aulas, con especial atención en las prácticas que garantizan una escolarización equitativa para todos.

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Umesh Sharma

El profesor Umesh Sharma es profesor de la Facultad de Educación de la Universidad de Monash. Los programas de investigación de Umesh se centran en el ámbito de la discapacidad y la educación inclusiva en Asia, las islas del Pacífico, Norteamérica y Australasia.

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