¿Cómo implantar las herramientas digitales desde un enfoque integral para todo el centro educativo?

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La presencia generalizada de cachivaches en el aula ¿acapara la atención de nuestro alumnado? ¿Se corre el riesgo de convertir nuestros centros educativos en muestrarios de tecnología?

A diario se nos plantean estas cuestiones, entre otras, con argumentos a favor y en contra de los cambios que podemos ver a diario, basados en la investigación, en opiniones y especialmente en las experiencias del pasado escolar de cada persona. He presenciado y tomado parte en muchos debates sobre la inclusión de herramientas digitales en los centros educativos.

La respuesta a la pregunta del título puede parecer paradójica: para que sobrevivan, debemos mantener la apertura de los centros educativos al mundo e incluir nuevas herramientas y métodos. No podemos seguir manteniendo los centros educativos en una burbuja: cada día, nuestros estudiantes se traen el cambiante mundo al aula y todo gira en torno a la estrategia docente. Para tener éxito, cualquier proyecto innovador debería incluir tres pasos clave: planificación, experimentación y difusión. Planear la incorporación de herramientas digitales constituye un reto con muchas variables y por lo tanto se hace necesario experimentar, cometer errores: ¡aprender!

Diversidad de docentes, diversidad de puntos de vista

Planificar requiere una comprensión de los recursos humanos disponibles antes de poner cualquier proyecto en funcionamiento. A mi parecer, se podría dividir al cuerpo docente en trs fases de desarrollo digital según cómo respondan a nuevos desafíos:

A - Esto podría ser útil, ¡voy a probar!
B - Debería echar un vistazo a esto, pero ¡no es importante!
C - No tengo tiempo de ponerme con esto y ¡en un año las cosas ya habrán cambiado!

Por esto debería considerarse un enfoque que implique una implantación de gran calado, con su periodo de experimentación para que quienes se encuentran en el grupo «A» para que puedan validar el proceso. De este modo, con un grupo más reducido y más motivado, es posible continuar y experimentar sin temer al fracaso, reuniendo información muy valiosa para difundir el proyecto. Es importante reflexionar acerca de las mejoras del alumnado in distintos aspectos educativos.

El siguiente paso, la difusión, se dirigirá a docentes del grupo «B», con ayuda de quienes experimentaron en primer lugar. Este grupo «pionero» puede motivar al resto con mayor facilidad, aportando ejemplos y asistencia al nuevo grupo.

El grupo «C» de docentes, más reticentes, puede que se sume o no se sume al movimiento en cuestión, pues el alumnado que ya esté participando en el proyecto podrá ser de ayuda en su implantación, junto con el resto de docentes.

¿Cómo se hace?

A continuación presento mi perspectiva para incorporar las herramientas digitales en centros educativos para que sirva:

  • Seleccionar la metodología: en primer lugar, es esencial que todos los profesores sientan la necesidad, para comprender que las metodologías que utilizan no han dejado de ser suficientes, y que la respuesta pasa por el uso de otras más dinámicas y centradas en el estudiante, como las de aula invertida, aprendizaje por proyectos, etc.
  • Seleccionar los contenidos: muchos de los contenidos disponibles en el merado resultan caros o gratuitos pero de poca calidad. Por lo tanto el profesorado debe diseñar sus propios programas, adaptándolos a su situación y creando contenido multimedia que concuerde con las necesidades específicas de sus estudiantes. En una fase temprana, el o la docente no debería variar demasiado sus herramientas, sino más bien añadir herramientas a medida que avanza.
  • Seleccionar la tecnología: el mejor aparato es aquel que se puede utilizar para cualquier tarea académica, como una pantalla táctil de al menos diez pulgadas, con su teclado y si es posible un lápiz digital. La mayoría de actividades se pueden realizar con esta tecnología.
  • Efecto contagio: por experiencia, la mejor manera de acercar la innovación a los centros educativos es «por contagio». El mejor ejemplo para cualquiera lo constituyen docentes que hayan experimentado, cometido errores y aprendido. ¡Cualquier ejemplo real siempre funciona mejor!

Luis Fernandes es director de un centro educativo y un apasionado de la enseñanza y la tecnología. Como docente (1991) y director desde 1997, Luis ha contado con la oportunidad de encabezar distintos proyectos en los que se ha integrado la innovación y las TIC para docentes y estudiantes en centros educativos. Estos proyectos han recibido premios locales e internacionales, incluyendo el reconocimiento formal de Microsoft al grupo escolar Freixo como centro innovador (2012-2016). Luis es un profesor cualificado y cuenta también con dos másteres en desarrollo curricular y gestión educativa. Es formador de profesorado certificado y un ponente habitual en congresos y jornadas. También forma parte de una serie de consejos asesores y grupos de trabajo en torno al uso de la tecnología en la educación.