Educación inclusiva para estudiantes en riesgo

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Las migraciones y la diversidad étnica crean tanto retos como oportunidades para los centros educativos de toda Europa. Cualquier estudiante nacido fuera de la UE tiene el doble de probabilidades de abandono escolar prematuro, lo que hace esencial contar con apoyo educativo adecuado. No obstante, el aumento de la diversidad constituye una oportunidad de que nuestros centros sean más inclusivos, creativos y abiertos de mente. En este artículo, hablaremos acerca de iniciativas que han facilitado una enseñanza inclusiva para alumnos en riesgo de exclusión.

INCLUD-ED: Estrategias para la inclusión y la cohesión social por medio de la enseñanza

El proyecto INCLUD-ED (6º programa marco de la UE, 2006-2011) analizaba estrategias educativas que fomentaban la inclusión social, centrándose especialmente en grupos vulnerables y desfavorecidos. El proyecto desarrolló 22 estudios de caso y seis estudios longitudinales en áreas marginales, analizando centros con buen rendimiento educativo. Los estudios llevaron a la identificación de una serie de «acciones educativas eficaces» con componentes universales aplicables a todo un abanico de contextos diversos. Algunas de las acciones eficaces identificadas fueron las siguientes:

  • Grupos interactivos: pequeños grupos heterogéneos de estudiantes (con diferentes etnias, religiones o destrezas, por ejemplo) con una persona adulta como facilitador (de las familias o voluntariado) que se encarga de fomentar la interacción entre los estudiantes y animarlos a ayudar al resto a aprender. Así, los estudiantes adquieren un aprendizaje más instrumental y además aprenden a ayudarse entre sí.
  • Actividades dialógicas de lectura: actividades basadas en la puesta en común de los significados, las interpretaciones y las reflexiones que se dan tras la lectura de una obra de literatura clásica. Estos encuentros literarios se llevan a cabo con niños y también con miembros de la familia, como actividad de educación familiar.
  • Educación familiar: este enfoque implica a las familias y a otros miembros del entorno social en distintas actividades de aprendizaje, como la alfabetización o el aprendizaje de otros idiomas, cuyos participantes definen según sus necesidades e intereses (definen contenidos, horarios u organización, por ejemplo).

El caso ejemplar del centro de Mare de Déu de Montserrat (Terrassa, Cataluña) muestra las mejoras alcanzadas gracias a la aplicacion de estas «acciones eficaces». La zona de captación de este centro incluye muchas familias con un estatus socioeconómico bajo e índices de desempleo y pobreza altos. El centro comenzó a aplicar las actividades educativas eficaces en el curso 2001/2002, tras el que la proporción de estudiantes que superaron el examen oficial de habilidades lectoras aumentó del 17% al 85% en tan solo 5 años (del 2001 al 2006). Más aún, en el curso 2010-2011, el conjunto de estudiantes (100%) superó el examen de comprensión oral de inglés. La implicación en el trabajo escolar de familias no académicas ha contribuido a superar los estereotipos relacionados con el bajo rendimiento en estudiantes inmigrantes.

«Nos gusta trabajar en grupos interactivos porque aprendemos mas y también porque el tiempo pasa más deprisa… hacemos amigos y nos fiamos más de los otros», explicaba Ania, alumna de diez años del centro, acerca de las ventajas de los grupos interactivos en su clase. En el siguiente vídeo nos habla de su experiencia escolar en el congreso de clausura de INCLUD-ED, en diciembre de 2011.


Otro ejemplo es el estudio de caso longitudinalen un centro de primaria de Albacete, un área con un 90% de población romaní. Con todas las características de un gueto, casi ninguno de sus estudiantes contaba con un nivel de rendimiento suficiente y se repetían los conflictos entre estudiantes, docentes y familias. Las autoridades locales y la dirección del centro, en comunicación con los investigadores de INCLUD-ED, aplicaron procesos de diálogo y participación, que incluían la puesta en práctica de ciertas «actividades educativas eficientes». Como resultado, el rendimiento escolar de sus estudiantes mejoró substancialmente, los índices de absentismo descendieron significativamente y las familias gitanas de implicaron en los espacios de aprendizaje del centro, ayudando a transformar las relaciones tradicionalmente desiguales entre las partes.

Programa nacional Róterdam Sur: revitalizar el barrio

Facilitar mejor educación y formación, reducir el desempleo y elevar el nivel de vida son los tres pilares principales del Programa nacional Róterdam Sur (NPRZ). Esta iniciativa multipartita pretende mejorar el nivel de vida en el barrio más desfavorecido y con mayor diversidad ética de Róterdam Sur. Se trata de un programa que se plantea modificar el patrón negativo por el que se aumenta el riesgo de abandono escolar, aumenta el desempleo y mantiene un alojamiento con mucha menor calidad que en otros distritos de la misma ciudad. Hay elementos que afectan a las familias migrantes sobre todas las cosas: el 74% de los habitantes de la zona son inmigrantes de primera o segunda generación, comparado con el 49% que presenta el resto de la ciudad.

El pilar educativo «espacio infantil» cuenta con dos metas principales: en primer lugar, crear un mejor desarrollo del aprendizaje tanto en centros de primaria como de secundaria; en segundo lugar, reforzar los vínculos con itinerarios laborales con salida. La primera meta se trabaja ofreciendo horarios más amplios de apertura del centro, añadiendo de seis a diez horas de aprendizaje adicionales por semana. También se facilitó a familias y alumnado ayuda práctica gracias a unos «equipos de barrio». Estos equipos también realizaban visitas a las casas, animando a las familias no-nativas a practicar el neerlandés en casa y facilitando apoyo en diferentes asuntos como la gestión de deudas, el desempleo y el apoyo a los estudios.

La segunda meta consistía en animar a la juventud a seleccionar un itinerario formativo formal en sectores con salidas como la sanidad y la tecnología. El objetivo era el de que el 50% del alumnado seleccionara uno de estos sectores de cara a 2020 (concretamente, 35% en tecnología y 15% en sanidad). A su vez, esto garantiza con mayor seguridad el empleo a tales estudiantes una vez concluidos sus estudios. Los centros también trabajaron estrechamente con el tejido empresarial e industrial local, con prácticas y con lectorados de seis mese de profesionales de las empresas.

En el programa, el compromiso a largo plazo es esencial. Se trata de un programa lanzado en 2012 y sus actores (gobierno, ayuntamiento de Róterdam, entidades de alojamiento, educación y asistencia) se han comprometido a apoyarlo durante 20 años.